¡Idea! Bueno, idea
copiada de un libro de José Antonio Marina, concretamente El
laberinto sentimental. Pero es tan buena que merece la pena
copiarla.
En esto consiste: reescribir mi biografía personal,
dándole un toque más alegre, sabiendo sacar temas nuevos,
explicaciones nuevas. ¡Todo nuevo! Así es, me voy a centrar en lo
que me dé la real gana. De entrada, me puedo fijar en mis puntos
fuertes, como lo razonablemente bien que se me dan tanto la escritura
como las relaciones de amistad.
Así, porque me da la gana a mí. No
voy a confiar el trabajo de escribir mi autobiografía a mi memoria.
Esto me recuerda a Napoleón: “¿las circunstancias? Las
circunstancias soy yo”.
Así podría comenzar mi
autobiografía:
“Nací el 27 de
diciembre de 1975. A mis padres no les debo solamente la vida, sino
también el haber podido llegar a ser el que soy hoy. Si, aun con
todos sus fallos, no hubieran hecho las cosas como las hicieron (en
lo relativo a mi educación, me refiero, claro está), hoy no sería
el que soy. Y es que además lo hicieron todo, bueno o malo, con la
mejor de las intenciones. Es de agradecer toda su labor, pues hoy me
considero un hombre (más o menos) feliz...”
Le
animo, amigo lector, amiga lectora, a que emprenda la acción de
reescribir su autobiografía de esta manera. Por mi parte, aunque
esta tarea no figura entre mis objetivos a corto plazo, creo que
algún día la llevaré a cabo.